domingo, 20 de noviembre de 2011
El mono de Borel
En 1913 Émile Borel afirmaba en su teorema de los infinitos monos que que un mono pulsando teclas al azar sobre una máquina de escribir durante un tiempo infinito terminaría casi seguramente por escribir cualquier obra que se encontrase en la Biblioteca Nacional Francesa. Bueno; yo no tengo el componente ad infinitum; pero sí tengo la capacidad de que mis aporreos sobre el teclado no sean una secuencia aleatoria. Esto, sumado a las ganas de comunicarme y la capacidad de concentrarme seriamente en algo (que no exceda los quince minutos); es posiblemente lo que nos distinga al mono de Borel y a mi. Por lo demás es muy posible que ambos nos parezcamos, al menos en las necesidades primarias, aunque el mono cuente con cierta destreza para no mezclar emociones. Dicho esto, aqui nace este blog para recordarme que tengo que escribir los asuntos que revolotean sobre mi cabeza y mi alma (si es que no son lo mismo); y con la firme convicción de que si el mono era capaz; yo también.
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