Vengo en el tren, leyendo el periódico de hoy, en el que me encuentro que el Sr. Rajoy quiere que todos los colegios sean bilingües español-inglés. Cuando llego al metro me encuentro a un padre y su hija, de unos diez años, camino al colegio. El padre no hacía otra cosa que bombardearla con preguntas en inglés buscando que la niña respondiese y así, supongo, practicase el idioma. What, Why, Where... y la niña buscando con los ojos perdidos un rinconcito donde refugiarse, sin despegar sus labios. El padre cambia de estrategia y abre la cartera de la niña para preguntarle por las asignaturas. Matchs, Science, History... y la niña contando los minutos que le faltan aún para llegar. De repente el padre encuentra algo que no le cuadra dentro de la cartera, un libro de literatura juvenil, y exclama en vulgar castellano: ¡¡¿Y este libro?!!
Ergo sum. Y la niña empieza a hablar.
Yo pongo en sus labios: Deja de hablarme en inglés... e interésate por mis cosas.
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