martes, 27 de diciembre de 2011
Freud, te necesito!
Un Spiderman malo secuestraba a mi hija. Un servidor, convertido en mosquetero perruno con hocico y todo, acompañado de una cuadrilla de perros mosqueteros le conseguiamos acorralar en el salón de un castillo de corte medieval. El Spiderman malo con su increible agilidad nos salta y se rie de nosotros. Yo cojo una silla y se la lanzo con destreza alcanzándole en el costado. Y...
-¡Joder échate pa allá!
-¡¿?!
Acababa de propinarle un soberbio puñetazo en la espalda a mi mujer, que dormía a mi lado. Ahora creo que cuando ella dijo en su día aquello de "Sí quiero" no sabía lo que hacía.
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